Mi visión

La vida es un tejido de múltiples colores y mi tarea es ayudarte a encontrar Tus colores y cómo refinarlos, dejándoles brillar con más claridad, y expandir en confianza y paz.

Yo me he despertado muchas veces sin ganas de levantarme, sin ganas de besar la luz del día, sintiéndome incapaz de seguir adelante, deseando únicamente quedarme debajo del edredón. Sé que no soy la única en sentir así. Ansiedad, depresión y angustia son síntomas de nuestra cultura, de nuestra manera de ir con prisas, aspirando a llegar más allá de nuestro propio horizonte, consumiendo el tiempo, consumiendo el amor, consumiendo la luz, la oscuridad, tal vez pensándonos capaces de comprar o vender las ganas de morir o el deseo de vivir.

Para mí el Yoga, entendido como la práctica de meditación, Asana y Pranayama, así como la aspiración en el día a día a una vida más sencilla y consciente, ha sido fundamental en mi camino hacia una vida más plena, una vida en la que cada día me siento más participe y menos víctima.

Creo que el Yoga y sus diferentes prácticas y expresiones nos ayuda a vivir más en el presente y a encontrar más paz por dentro.

Mis maestros me han enseñado el arte de tejer, y me han ayudado a ver que mi historia puede ser un recurso útil para ayudar a otros. Mi deseo es guiarte a encontrar Tus colores y hacerlos brillar con más intensidad y distinción.

Mi deseo es co-crear el tejido de la vida contigo.

El secreto es simple...

La práctica nos permite estar únicamente en el presente. Cuando no damos vueltas al pasado, ni nos preocupamos por el futuro, estamos simplemente viviendo el momento, y en el ahora no hay miedo, no hay ansiedad, no hay angustia.

La práctica de ásana es la herramienta principal para estar en el presente, para soltar y relajar. Además abre y alinea los chakras y los canales sutiles del cuerpo y deja que la respiración fluya con más libertad. El pranayama nos ayuda en este proceso de alinear el cuerpo y los flujos internos y externos de energía, alimentándo el cerebro y el corazón de oxígeno, de Prana; de fuerza vital.

Relación entre cuerpo y mente

En momentos de desesperación (física y/o emocional) nos damos cuenta de la relación entre cuerpo, corazón y mente. Quién no habrá experimentado que un dolor de cabeza o malestar crónico, viene de una preocupación (sentimental, laboral o económica)? Nuestra cultura sigue separando cuerpo y mente, y las emociones muchas veces están mal vistas.

Estamos cambiando esa visión, el mundo se vuelve más sensible, y es necesario para empezar a actuar más conscientemente. La intuición, la sensibilidad, los deseos, son motores fundamentales para este cambio.

Con la práctica de Yoga y respiración sincronizamos estos motores, regulamos el sistema nervioso y glandular, desarrollamos flexibilidad, fuerza y consciencia corporal. De esta manera la práctica nos da herramientas para relajarnos, y nos ayuda a conocernos más profundamente, para cambiar patrones (físicas y mentales) que no nos sirven. Todo para nuestro bienestar; para la transformación y la reconexión. Esto para mi es el sentido del Yoga, y dicho en palabras más conocidas: practicamos para unir espíritu, mente y cuerpo, y para comprender esta unión en su plenitud.

Visión tántrica
Desde la visión tántrica, no hay separación ninguna entre lo individual y lo universal, somos cada uno las olas de un mismo mar, y el mar es cada una de las olas.
Por consiguiente, el Yoga por si mismo no es una práctica solo para el beneficio individual, si practicas yoga devuelves a tu alrededor más consciencia, armonía y felicidad. Por eso el Yoga sigue evolucionando y continua siendo una práctica completa, y en mi opinión, fundamental en nuestra era.

Practicamos Yoga para saber y para compartir esta sabiduría. Que nuestro camino nos lleve a más compasión, paz y consciencia.

El deseo humano es reencontrar nuestra verdadera naturaleza, y no hay recetas ni atajos, no hay nada que se pueda comprar o que se encuentre  en una cueva en la India…pero ya está aquí: dentro de cada uno y una de nosotros, está en la consciencia colectiva, y practicamos para sentirlo, para reconocer que ya estamos donde tenemos que llegar: al Aquí, al momento presente donde la luz brilla con más intensidad que en cualquier otro lugar.

Mi propio viaje
Mi propio viaje a través del estrés, la ansiedad y la depresión, me ha ayudado a ir más profundo en la oscuridad, también para ver más luminosidad y claridad en todas las tonalidades de la vida. Creo que este viaje, que hoy en día aún es un viaje con sus curvas y baches, pero ya no la lucha que solía ser, me da más herramientas y una perspectiva más amplia en mi práctica y en mi trabajo.