Entonces sólo hay luz, no hay objeto, ni fuente

3.4 Trayam ekatra samyamah
«Estos tres juntos -dharana, dhyana y samadhi constituye la integración plena, o samyama.»

Dharana es la concentración o atención a un solo punto, que viene a ser la práctica gradual para Dhyana, que es la meditación, o la atención plena al Todo. Y cuando esa atención plena se vuelve a una percepción plena al todo y a la nada a la vez, lleva a la total absorción, al Samadhi (o samyama). (La raíz SAM es la misma raíz que «same» en inglés, «lo mismo».)
La práctica de estos tres niveles sutiles del yoga lleva a la unión, a la integración completa de lo que realmente ES y ERES. La clave está en empezar poco a poco, a prestar atención. ¿Cuándo fue la última vez que realmente saboreaste una manzana, o oliste a una flor, o miraste algo o a alguien con ojos presentes? La atención plena es la presencia en cada momento, prestando atención a lo que es, instante tras instante. Puedes empezar con lo simple, dándote cuenta en donde está tu atención en lo diario, y empezar a prestar atención, como si de verdad te importasen las cosas. Por ejemplo: no comer y mirar la tele a la vez, si no saborear y masticar con conciencia, observar las manos mojadas al limpiar los platos, cuando te enfadas o sonríes, observar el enfado, observar la sonrisa. O, simplemente cerrar los ojos y sentir la respiración. Los pensamientos se nos van y nos sumergimos en ellos, nos dejamos llevar por las emociones, muchas veces nos vemos absortas en los problemas. Empezar a observar, y llevar la atención a un solo punto, nos ayudará en contemplar la gran imagen, y nos ayudará a integrarnos en el todo. Jon Kabat-Zinn en su libro La práctica de la atención plena, habla de la práctica diaria y en las pequeñas cosas como lo fundamental para poder ir avanzando, cuidando la salud de uno mismo, y del planeta, y nos subraya justo este punto: el obervar la vida como si de verdad importase. 

Me gusta esta analogía de Iyengar sobre la relación orgánica entre dharana, dhyana y samadhi: pone el ejemplo de mirar un diamante, primero vez la piedra preciosa en sí, pero gradualmente te vuelves más consciente de la luz que viene de su centro. Cuando la conciencia de esta luz crece, la percepción de la piedra como objeto disminuye. Entonces sólo hay luz, no hay objeto, ni fuente. Y cuando la luz alumbra todo, cuando solo hay luz por todo, estamos tocando Samadhi, la absorción absoluta con el todo.

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