La arquitectura del cuerpo

Paseando por las calles de Barcelona es difícil no maravillarse con su riqueza y variedad en arquitectura. Y desde la práctica de esta mañana, pienso en la arquitectura del cuerpo, de la mente, del corazón. 

La tensegridad es un principio estructural basado en el empleo de componentes aislados comprimidos que se encuentran dentro de una red tensada continua, de tal modo que los miembros comprimidos (barras) no se tocan entre si, y están unidos únicamente por medio de componentes traccionados (cables). Es un término arquitectónico acuñado por Buckminster Fuller y explorado por artistas como Kenneth Snelson. Vemos un ejemplo en su escultura Needle Tower (1968). La palabra es inglesa, compuesta de tensión e integridad (tensegrity). El término se ha viajado a la biología, relacionando las estructuras de tensegridad con el comportamiento de las células. Igual que hay una red tridimensional de filamentos en el interior de las células, la misma geometría se repite en el tejido conectivo del cuerpo, y en todas las formas en la naturaleza y en el universo. Sólo piensa en una hoja, en una gota de agua, en un copo de nieve, una mandala, o el sistema solar. No hay líneas rectas, y la relación entre componentes es una de tensegridad. Encontramos en el macro cosmos y en el micro cosmos la misma relación entre componentes más fijos y estables (como los huesos en el cuerpo) y componentes más elásticos y traccionados (en el cuerpo, el tejido conectivo o fascia). Si llevamos esta idea al movimiento, al yoga, pronto veremos que la postura más optima y el movimiento más saludable, nacerá desde el dinamismo (en opuesto a lo estático). Descubriremos que hay una relación en pulsación entre la integridad y la expansión, entre la contracción y la elongación, entre el abrazo y la apertura; en otras palabras, un trabajo en tensegridad. Cuando encontramos esta armonía, ninguna parte del cuerpo hace un sobre-esfuerzo, sino que todas las partes trabajan por igual, de afuera hacia dentro, de adentro hacia fuera. Ésta es una de las ideas fundamentales en el sistema del Bowspring, y algo que a mi me ha traído una sensación muy liberadora entre integración y expansión, encontrando una tonificación que permite una apertura más controlada y a la vez mas plena y gratificadora. Pensad en una puerta que hacia mucho tiempo no se abría, primero necesita que se compruebe que todas las partes están unidas, necesita cuidado y un chorro de aceite, y luego se abrirá sin ruido y en su capacidad plena sin romperse. Lo mismo pasa con el corazón, con la mente y con el cuerpo. Ven a experimentarlo en clase!!

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