Saudade

Este mes estoy viajando por Mexico…
Cata está dando las clases los domingos en Cala Nova
Para estas clases os sirve el bono!!

Paco está dando clases de Tai Chi los lunes a las 18:00 en el Bosque de Bellver
5 euros/hora, para estas sesiones NO sirve el bono!

Un abrazo, feliz finde, y buena semana!

Os comparto un texto sobre la búsqueda, sobre el Saudade:

Desde que puedo acordar, siempre estuve buscando.
Después de los inviernos congelados y oscuros del norte, esperaba con anhelo la subida de las temperaturas, miraba como minuto a minuto se derretía la nieve y las calles se cambiaban de color. Cuando finalmente se despedía lo último que quedaba de la nieve grisácea, yo buscaba ahí abajo lo que se había quedado congelado y escondido durante meses. Muchas veces no aparecía, pero no aparecía porque nunca sabía exactamente lo que estaba buscando.

Mi búsqueda se intensificó cuando con los veinte años me hice la maleta y me fui a España. Buscaba nuevas sensaciones, y me vinieron, de todos los colores y aspectos.  A través de una cultura algo diferente, gente más expresiva, un idioma nuevo, un borrón y cuenta nueva de quién quisiera ser….transitaba por esas calles de la ciudad del cielo y las olas, y me sentía libre.

Después de unos años sentí la necesidad de seguir explorando, me separé, me cambié de casa, de barrio…buscando algo diferente, pero de nuevo me encontré con la sensación de no saber qué era lo que realmente estaba buscando. Por invitación y ánimos de mi amiga del alma, me hice las maletas y tomé el ferry a Mallorca. Necesitaba un contexto nuevo; y ahí lo tenía. Explorar la amistad fue para mi algo nuevo, siempre me había mantenido al margen, nunca realmente entrando a fondo en las relaciones. Lo que aprendí y sigo aprendiendo de – y viviendo con – esa amistad, es invalorable.

En la isla me encontraba bien, pero siempre había algo que me cosquilleaba al alma. Una intranquilidad, que a ratos fue tan fuerte que no la supe gestionar. La receta conocida: hacer la maleta. Magaciné mis pocas pertenencias, y lo que me quería llevar cupo en 70 litros de mochila, las botas y la esterilla atadas por fuera. Volé. Y creo que ahí mi búsqueda empezó a tomar otra forma. De repente supe qué buscaba. Me identifiqué con los poetas portugueses y supe dar nombre a mi anhelo: era Saudade, buscaba mis raíces. Buscaba mi verdadera naturaleza, buscaba la esencia, el Ser. Transitaba de país a país, de hamaca a hamaca, sudando sobre la esterilla, caminando por los bosques, escondiendo mis pies en arena volcánica en playas de surferos, charlando con desconocidos en los autobuses, cruzando fronteras, comiendo picante, escuchando acentos suaves, vibrando con otras músicas, leyendo, escribiendo, llorando confundiendo las olas del mar y la lluvia con las lagrimas que no paraban de caer… A ratos encontraba paz meditando con el respaldo de esos lugares mágicos donde de alguna manera me sentía más «en casa» que en cualquier otro lugar.
Regresaba a la isla querida y volvía a despegarme de ella muchas veces.

Ya perdí la cuenta de cuántas veces hice la mochila. Hoy os escribo desde Tepoztlán, pueblo mágico a una hora de la ciudad de Mexico. Sigo buscando pero hay más pausa en mis pasos, hay más risa en mi alma, más confianza en mi corazón. El Saudade, los Roots en el Reggae, el folclore de muchos lugares, en realidad, todas las religiones y escuelas filosóficas a su manera; el Tantra, y el camino del Yoga, todos hablan de lo mismo: De alguna forma, al nacer y empezar a transitar por este mundo, nos desviamos, buscando la felicidad por ahí fuera, perdiéndonos en la forma, olvidando la esencia, muy apegados a un resultado en concreto de nuestros actos. Pero ese desvío es el destino de cada uno. El destino de volver a encontrarse, y desapegarse de la forma, y disfrutarlo TODO, siendo partícipe Y testigo de la vida.

Yo buscaba encontrar piezas del puzzle que cuadraran, esperaba ver la imagen completa, esperaba sentir paz en un lugar, sin ganas de nunca volver a hacer la mochila… Quizá cambie de idea de nuevo, pero hoy creo que ESTO es mi destino. La imagen no es completa, no sé cuáles son las piezas, pero de alguna manera, todo encaja. A veces siento como si la gente me penetrara con sus miradas, como si quisieran decirme: ya, deje de buscar. Ya estás, es ESTO. Y entonces bendigo esas miradas, me reflejo en cada transeúnte de este camino, respiro, pero no dejo de buscar. Porque de alguna manera hay mucha humildad, pasión y aprendizaje, en mirar y seguir mirando, ver como se derrite la nieve, y ACEPTAR TODO lo que aparezca ahí debajo. Sí, sigo viajando, viajo con los ojos abiertos hacia dentro, ahí se va revelando poco a poco lo que ES.

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